miércoles, 24 de septiembre de 2008

Crónica de unas muertes anunciadas (1)

En un misterioso lugar, a las afueras de un pueblo de La Campiña sevillana, no hace mucho tiempo, se produjo un hecho insólito. Osaron llamar al Sargento Santiago de la Guardia Civil para investigar el asesinato de Don Botella de CocaCola.

La muerte de dicho señor fue repentina y misteriosa, pues los encargados de la Casilla Bien te Veo, lugar dónde ocurrió lo que narro, recibieron la herencia de dicho señor. Manolo, con melena rubia al viento, y Gerturdis, mujer fuerte, vivían en la finca que ahora era suya.

Víctor, el misterioso hijo de Don Botella de CocaCola, se acercó por el cortijo para averiguar el entuerto. Una persona desconfiada donde las haya, puesto que no se explicaba como su padre pudo dejarle toda su fortuna a sus empleados y no a su propio hijo.

Por la casa frecuentaban otras dos mujeres, una de ellas Brígida, Fiji para los amigos, era el ama de llaves, que todas las noches comprobaba que todo estaba en su sitio. La señorita Lorena, era la otra, la cual ofrecía unos servicios peculiares a todos, era puta.
Dentro de esta historia, y sin saber cómo, también se vio involucrado un vecino de la zona, el señorito Fernando.

Lo peor de todo esto no fue el asesinato de Don Botella de CocaCola, sino los que se produjeron después, puesto que un ente vagaba por esas tierras y se aparecía a estas personas indicando confidencias, incentivando la locura y desatando sus más misteriosas pasiones para que se produjera lo inesperado.

Continuará...

No hay comentarios: